Caliria es una ciudad infinita, imaginaria, que hace frontera con el miedo y la ilusión. Su peculiaridad es que cada habitante es bautizado con la bella mentira de pensar cada mañana que van a morir al día siguiente y además son dotados de una dosis importante de alegría y filosofía, por eso, viven cada día como si fuera el último haciendo aquellas cosas que abandonamos con la mansa rutina.
domingo, 16 de marzo de 2014
El arte cuestionado
Deslizar el puntero a capricho de trazo,
sentir el duro rugir de la plantilla,
fijar las formas superando obstáculos,
dejar de blanco las finas líneas.
Sentir la emoción de cuatro lados,
la gruesa incertidumbre del descuido,
admirar un segundo su trabajo,
volver corriendo por dónde ha venido.
Todo eso debe padecer el artista que te raya el coche.
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