Esta canción empezó en un mágico instante de un invierno inacabable, cuando mientras iba conduciendo el coche se llenó de vaho y de repente en el cristal del copiloto se dibujó un viejo te quiero.
Llegó septiembre y te fuiste,
y dejaste un abrazo sonriendo en T4.
Ahora las tardes más tristes se ríen de mí,
por no estar a tu lado.
Llego mi turno y canción,
y me toca vivir en primera persona,
Lo que sucede en ficción, que te parta un avión,
y aterricen las horas.
Y entonces me ataca el momento y me siento un viajero que no tiene vuelo.
Y entonces me viene el recuerdo y te lloro la tarde y te echo de menos.
Y ahora soy como un viajero en casa,
recordando tus maletas en la cama.
Ahora soy aquel que no descansa,
de inventarse del tiempo la máquina.
Vuelvo a la fría rutina,
Y encuentro en los días vacíos tus huecos,
Vuelvo y el vaho de mi coche, se llena,
y dibuja un viejo te quiero.
Vuelvo donde te besé,
y repaso las fotos de nuestro recuerdo.
Vuelvo y se pone a llover,
alargando este frio y este infinito invierno.
Y entonces me ataca el intento y comparo los precios de todas las alas.
y a veces algún aeropuerto me encuentra perdido buscando tu facha.
Y otra vez soy un viajero en casa,
deshaciendo mis maletas en la cama.
Otra vez soy aquel que no descansa,
de inventarse del tiempo la máquina.
