sábado, 15 de febrero de 2014

Un viajero en casa


A veces la vida nos pone en un aeropuerto cruzando sin maletas el umbral de una puerta donde pone Salidas, con la triste certeza de la futura soledad, y el bucle de los domingos por la tarde.

Esta canción empezó en un mágico instante de un invierno inacabable, cuando mientras iba conduciendo el coche se llenó de vaho y de repente en el cristal del copiloto se dibujó un viejo te quiero.



Llegó septiembre y te fuiste,

y dejaste un abrazo sonriendo en T4.

Ahora las tardes más tristes se ríen de mí,

por no estar a tu lado.



Llego mi turno y canción,

y me toca vivir en primera persona,

Lo que sucede en ficción, que te parta un avión,

y aterricen las horas.



Y entonces me ataca el momento y me siento un viajero que no tiene vuelo.

Y entonces me viene el recuerdo y te lloro la tarde y te echo de menos.



Y ahora soy como un viajero en casa,

recordando tus maletas en la cama.

Ahora soy aquel que no descansa,

de inventarse del tiempo la máquina.



Vuelvo a la fría rutina,

Y encuentro en los días vacíos tus huecos,

Vuelvo y el vaho de mi coche, se llena,

y dibuja un viejo te quiero.



Vuelvo donde te besé,

y repaso las fotos de nuestro recuerdo.

Vuelvo y se pone a llover,

alargando este frio y este infinito invierno.



Y entonces me ataca el intento y comparo los precios de todas las alas.

y a veces algún aeropuerto me encuentra perdido buscando tu facha.



Y otra vez soy un viajero en casa,

deshaciendo mis maletas en la cama.

Otra vez soy aquel que no descansa,

de inventarse del tiempo la máquina.











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